Los “criptozoólogos”, esos tipos que estudian (es un decir, cuando mucho recopilan) afirmaciones sobre la existencia de todo tipo de seres vivos misteriosísimos (el yeti, el pie grande, el hombre polilla, el monstruo del lago Ness, los unicornios y los dragones que escupen fuego) se quedan fuera de la jugada una vez más, pobrecillos.

El retorno de los charlatanes